Cómo ayudar a alguien
que sufre malos tratos
Puede ser muy duro presenciar cómo un ser querido es maltratado por su pareja. Puede que te sientas inseguro sobre cómo apoyarle o que te preocupe que tus acciones puedan empeorar la situación. Son reacciones totalmente comprensibles y válidas.
La violencia doméstica puede ser realmente peligrosa, y cualquier acción o decisión debe ser dirigida por el superviviente (tu ser querido).
La situación de cada superviviente es única, y charlar con un defensor puede ser útil.
Habla con un Defensor local
Considera la posibilidad de ponerte en contacto con una agencia local contra la violencia doméstica en Colorado o con la Línea Directa Nacional contra la Violencia Doméstica (800-799-7233 ) para hablar con un defensor sobre cómo iniciar una conversación con tu ser querido.
Además, Ten en cuenta los siguientes consejos
Ten una conversación privada.
Cualquier conversación que tengas con tu ser querido debe ser fuera de la presencia de su pareja/otras personas.
Pregúntales si quieren hablar.
Puedes plantearte hacerle saber que estás preocupado por él o por su seguridad. Pregúntale si quiere hablar y si estaría dispuesta a que le contaras lo que has observado en las acciones de su pareja. Respeta sus límites si no está dispuesto a hablar, pero hazle saber que estás disponible si cambia de opinión.
Sé solidario.
Escucha a tu amigo o familiar. Recuerda que puede resultarles difícil hablar de los malos tratos. Hazles saber que estás disponible para ayudarles cuando lo necesiten. Lo que más necesitan es alguien que les crea y les escuche.
Reconoce la situación.
Reconoce que se encuentran en una situación muy difícil y aterradora. Haz saber a tu amigo o familiar que los malos tratos no son culpa suya. Asegúrales que no están solos y que hay ayuda y apoyo ahí fuera.
Sigue su ritmo.
No les obligues a hablar de algo que no quieren, ni les digas lo que «tienen» que hacer, ni les des un ultimátum.
No seas crítico.
Respeta las decisiones de tu amigo o familiar. Hay muchas razones por las que las víctimas/sobrevivientes permanecen en relaciones abusivas. Pueden dejar la relación y volver a ella muchas veces. No critiques sus decisiones ni trates de culpabilizarles. En esos momentos necesitarán aún más tu apoyo.
No intentes ser un héroe.
Recuerda que no puedes «rescatarles». Aunque es difícil ver que alguien a quien quieres se hace daño, en última instancia cualquier acción o decisión que se tome debe ser dirigida por tu ser querido. Es importante que le apoyes y le ayudes a encontrar el camino hacia la seguridad y la paz a su debido tiempo.
Desarrolla un plan de seguridad.
Si están abiertos a tu ayuda, ayúdales a desarrollar un plan de seguridad. Ponte en contacto con un programa local contra la violencia doméstica para obtener más información sobre cómo elaborar un plan de seguridad con tu amiga.
Anima.
Dile a tu amigo que se merece una relación sana y no violenta. Anímale a participar en actividades fuera de la relación con amigos y familiares, o en otras cosas que le gusten hacer, si puede hacerlo sin peligro.
Sé comprensivo.
Si terminan la relación, sigue apoyándoles. Aunque la relación fuera abusiva, tu amigo o familiar puede seguir sintiéndose triste y solo cuando termine. Necesitará tiempo para llorar la pérdida de la relación y necesitará especialmente tu apoyo en ese momento.
Proporciona recursos.
Anímales a hablar con personas que puedan proporcionarles ayuda y orientación. Busca una agencia local de violencia doméstica que ofrezca asesoramiento o grupos de apoyo. Ofrécete a acompañarles a hablar con familiares y amigos. Si tienen que ir a la policía, al juzgado o a un abogado, ofrécete a acompañarles para darles apoyo moral.
Cuídate.
Ser testigo del dolor de alguien a quien quieres puede pasarte factura, e incluso puedes experimentar un trauma vicario. Busca la ayuda y el apoyo que necesites, respetando la intimidad y la confidencialidad de tu amigo.