¿Qué es la VD?
Violencia doméstica o de pareja...
…se refiere a una pauta de comportamientos coercitivos y controladores perpetrados por un miembro de la pareja contra otro en una relación íntima, ya sea actual o pasada. Los individuos maltratadores suelen utilizar diversas tácticas perjudiciales -como el abuso emocional, psicológico, económico, físico y sexual-, así como la explotación de la dinámica de poder y las normas sociales para mantener el dominio sobre su pareja.
…afecta a personas de todos los orígenes, independientemente de su sexo, sexualidad, raza, etnia, situación socioeconómica, religión, cultura o capacidad. Sin embargo, las personas con identidades marginadas suelen enfrentarse a barreras adicionales a la hora de buscar ayuda, como el estigma, la discriminación y la falta de recursos culturalmente competentes.
…es intrínsecamente desigual; no es un conflicto mutuo. La responsabilidad del comportamiento abusivo recae exclusivamente en el agresor. Es esencial comprender que el maltrato nunca es culpa del superviviente, y que hay apoyo disponible para quienes desean liberarse de estos ciclos dañinos.
Nuestra postura
Honramos y respetamos la resistencia innata y la autodeterminación de las supervivientes y víctimas de la violencia doméstica.
Nuestro enfoque se guía por la colaboración con los supervivientes, valorando sus puntos de vista y elevando sus voces. Es imperativo que los esfuerzos contra la violencia se centren y prioricen siempre en torno a los supervivientes y sus necesidades.
CAUSAS DE LA VD
A nivel individual
Los comportamientos abusivos surgen de valores como el derecho, la superioridad y la posesividad.
Las dificultades de salud mental no conducen intrínsecamente a un comportamiento abusivo. Cuando una persona comete malos tratos y, al mismo tiempo, tiene problemas de salud mental, se enfrenta a dos retos distintos: 1) su mentalidad abusiva y 2) su(s) trastorno(s) mental(es).
Aunque estos dos aspectos pueden entrecruzarse de formas intrincadas para un individuo, es importante reconocer que las causas subyacentes de los problemas de salud mental y los comportamientos abusivos son diferentes.
Aunque los traumas, especialmente los derivados de experiencias infantiles, pueden contribuir a que una persona esté familiarizada con la violencia, no pueden señalarse por sí solos como la única causa de los comportamientos abusivos. Muchos individuos que sufren traumas y abusos en la infancia no llegan a perpetrar actos violentos contra sus parejas en el futuro. Abordar sólo el trauma infantil, sin enfrentarse también a las creencias abusivas del individuo, es poco probable que conduzca al cese del comportamiento violento. Ambos tipos de apoyo son esenciales: uno para curar el trauma y otro para cuestionar y transformar las actitudes abusivas.
Es poco probable que los esfuerzos que no cuestionan el sentido de derecho, superioridad y posesividad de un individuo aborden y frenen eficazmente sus tendencias abusivas. En consecuencia, intervenciones como el tratamiento por consumo de sustancias, la terapia individual, el asesoramiento a parejas y el control de la ira pueden no resultar eficaces o adecuadas para frenar los comportamientos abusivos. Aunque estas intervenciones podrían ofrecer algunos beneficios a alguien que comete abusos, a menudo se prescriben como única solución. Esta dependencia de intervenciones inadecuadas perpetúa un malentendido generalizado en la sociedad sobre las causas profundas de las conductas abusivas y sobre cómo abordarlas y prevenirlas eficazmente.
A nivel social
En Estados Unidos, incluido Colorado, las estructuras sociales jerárquicas perpetúan las condiciones en las que pueden florecer la violencia y el maltrato. Para combatir eficazmente la violencia doméstica, es imperativo reconocer las interconexiones entre estos sistemas (como el Patriarcado, la supremacía blanca, el imperialismo, el capitalismo, etc.) y su influencia en la inclinación de un individuo a recurrir a la violencia. Comprendiendo globalmente estas conexiones, podemos trabajar para establecer nuevos marcos sociales que rechacen y prevengan los comportamientos abusivos.